La Abadía de Northanger (Versión 2007)

He visto una vez más –en el campo y al amor de la lumbre– “La abadía de Northanger” , dirigida por Jon Jones en 2007. Creo que se trata de la versión más original e ingeniosa –desenfadada, también– de las novelas de Jane Austen. Son ocasiones en las que guionista y director disfrutan haciendo cine. La desenvoltura con que Jon Jones aborda cada escena es digna de un virtuoso, con momentos que a ningún otro cineasta se le hubieran ocurrido: las escenas de “humor-terror”; el ajetreo de carros y viandantes en las calles de Bath; el desfile a lo John Ford en la salida de compras; la escena con las hermanas de Catherine, casi al final…

En cuanto a los actores, la heroína –Felicity Jones– es el personaje mejor trazado –y mejor llevado por la actriz misma– de las siete u ocho versiones que he visto de las novelas de Jane Austen. (Keira Knightley, por ejemplo –“Orgullo y Prejuicio”, 2005–, sobreactúa; lo mismo que el acartonado mister Darcy) El resto de los actores –en su mayoría– no se quedan atrás: una Isabella –Carey Mulligan–, en papel tan variopinto; un Henry Tinley –J.J. Feild–, convincente; una Eleanor –Catherine Walker–, que pide más escenas…

La música es expléndida, con un sentido jugetón del ritmo que cuadra a la perfección con el tono de la película –¿algún día se hablará de la música estilo Jane Austen films?–.

En síntesis, un placer para los ojos; y una película que habría encantado  a la misma autora  –al menos, en la imagen que yo me he forjado de ella–.